En la tarde-noche de este sábado, los hinchas iquiqueños fueron testigos de la primera muestra del fútbol del plantel 2026 de los Dragones, que se midió ante Cobreloa, rival directo por el ascenso este año. Con un empate a 1-1, las reacciones son mixtas, pero se notan claras mejoras en algunas fases del juego. En lo que a la “Noche Celeste” como tal respecta, la opinión es mucho más severa. Esta es claramente una de las peores de las que se tenga recuerdo.
Para hablar a fondo de lo ocurrido en la cancha, y fuera de ella, les traemos a ustedes lo bueno, lo malo, lo lindo y lo feo que nos dejó este primer (y al parecer único) amistoso de pretemporada del gran amor de nuestras vidas.
Nota por: Nicolás Olivares
Fotos por: Prensa Club Deportes Iquique
Lo bueno:
Dejando de dar pena en defensa
Ante la total reestructuración del plantel para afrontar el Ascenso 2026, una de las incógnitas presentadas, es si finalmente se remediaría el gran punto bajo que Iquique ha tenido durante los últimos años (incluso en los que nos fue bien): el rendimiento paupérrimo en lo defensivo. Evidencia de esto es que del plantel 2025, Dilan Rojas y Matías Blázquez fueron los únicos zagueros que siguieron en el club. A la hora de las renovaciones se sabía que todo debía ser modificado de raíz.
En este partido vimos a una zaga iquiqueña pasando menos apuros que el año pasado, complicándose menos en la salida, y tocando de forma más dinámica. Tanto el “Mono” Ledesma como el refuerzo Nicolás Ayala estuvieron firmes en la cobertura, y demostraron sus perfiles de centrales con salida, aventurándose en ocasiones a cruzar el primer tercio de la cancha con el balón en los pies.
Los laterales Rojas y Felipe Espinoza aprobaron con nota azul, realizando un partido correcto. El nacido en casa se mostró con el ímpetu que se espera de él, mal que mal, este año no suma minutos sub-21 y tendrá que demostrar para competir por el puesto. Respecto a Espinoza, solo puedo decir que extrañaba tener a un lateral izquierdo que se̶ ̶p̶u̶d̶i̶e̶s̶e̶ ̶l̶a̶ ̶r̶a̶j̶a aguantara las constantes subidas y bajadas que requiere la posición
Adicionalmente, la línea de cuatro recibió una correcta colaboración de Pereyra y Orellana, dos volantes de corte que funcionaron de “aduana” para aplacar los embates del conjunto naranja. Esperamos que este bloque se afiance, y que al fin este sea el año en que no suframos de sobremanera por la defensa.
El único momento en que la línea defensiva flaqueó (y bastante), fue en el inicio de la segunda fracción, punto que dejaremos reservado para “Lo malo”.
Bonus: Refuerzos, aprobaron todos menos uno
A pesar de la poca cantidad de refuerzos considero que, en este encuentro, la mayoría salió con ganas de demostrar y ganarse el puesto. Ya comenté sobre los defensas, aunque no ahondé en Simón “Pitu” Contreras, que con más garra que otra cosa, sacó aplausos en la parcialidad al energizar la banda en el 2do tiempo, yendo con todo a despejar balones y sumándose al ataque. Sin ser un jugador que me guste mucho, con la actitud mostrada, la lucha por el puesto con el joven Dilan será algo interesante de ver.
En el frente de ataque, el retornante Iam González quiso mostrar chispazos del jugador encarador y desfachatado en el que se convirtió en la UdeC, pero no tuvo el tiempo ni las instancias para concretarlo. Hubo momentos de vértigo y sobre todo mucha cachaña, pero no demasiadas ocasiones claras. Aún así, creo que el partido del antofagastino fue decente.
Quien sí, para mí, desaprobó totalmente en esta primera prueba, fue Isaac Díaz. No creo que su fichaje haya sido errado, pues viene de una buena temporada en Rangers, pero en este partido fue poco y más que un fantasma. En sus primeros minutos en cancha careció de relevancia alguna, y cuando comenzaron a llegar los balones, no supo concretar frente el arco. El único en cancha con nota roja, pero tampoco una sentencia, muchas cosas pueden cambiar de aquí a fin de año.
Lo malo:
Improvisación posicional
La primera fracción de la refriega había dejado buenas sensaciones. Ninguna chambonada importante atrás, un gol de San Álvaro Sebastián para ganarlo por la mínima ante un club que peleó arriba en la división. Las cosas se hacían bien, y de ahí, lo inexplicable. Guerrero manda al equipo de vuelta al partido con Dilan Rojas jugando de central, y César González como mediapunta.
Lo raro hubiese sido que poner a dos jugadores fuera de posición no comprometiera el rendimiento, pero claramente eso es lo que pasó. Dilan, alejado de la banda, se complicó con las marcas. César, abusando de retener el balón, congeló la creación de juego en tres cuartos de cancha. En unos minutos, Iquique pasó de dominante a dominado, nos empataron el partido, y Cobreloa nos hizo ver muy mal por al menos 25 minutos.
Con el ingreso de los juveniles, y la habitual dilución del rendimiento cuando se hacen muchos cambios en el contexto de los amistosos, el partido vuelve a entrar en un equilibrio que se mantuvo hasta el pitazo final. Al menos de lo que pude observar, el público se iba sin saber muy bien como sentirse respecto al rendimiento, y eso pasa por esa inexplicable improvisación que dejó el marcador en tablas.
Lo lindo:
La “Patrulla Juvenil”, orden y frescura
Como mencioné anteriormente, entrando en los últimos 15-20 minutos, Guerrero hace ingresar a cinco jugadores juveniles, que fuera de no tener la experiencia o habilidad de otros consagrados, entraron en las posiciones que dominan, lo que hizo la diferencia, y entregó el orden táctico necesario para que el visitante no hiciese y deshiciese dentro del campo.
David Tello, aparte de pegar firme, cortó balones y mostró su buen pase largo, y Damir Ponce entró sin achicarse a recorrer toda la banda. Joaquín Palma mostró que merecía la oportunidad de haber ingresado antes como central, y sacó aplausos con gran cruce hacia el fin del partido. Leo Troncoso mostró gran personalidad y reanudó la creación en la mitad de la cancha. Por último, el -hasta ayer- quinceañero Agustín Olguín ingresó para jugar los descuentos y convertirse en el primer jugador nacido en la década del 2010 en debutar por los Dragones (p*ta que estamos viejos).
Fue un agrado ver la carta de presentación (a nivel adulto) de estos futbolistas ante el público local, sobre todo por lo oportuno que fue en relación al momento que atravesaba el equipo en el partido. En una temporada con pocas incorporaciones, nos tendremos que valer con frecuencia de estos chicos, sobre todo en los próximos partidos de Copa Chile, donde debe haber al menos dos juveniles en cancha, y estos deben sumar 130 minutos en conjunto.
Respecto a los otros jóvenes que jugaron, durante el primer tiempo, Bayron Barrera las hizo de volante ofensivo, haciendo gala de la visión y técnica mostradas en la Copa UC con la selección sub-16, contradiciendo a quiénes dijeron que hacía falta otro “diez”, debido a que Barrera no podía ser el suplente de Venezia, argumentando que Barrera jugaba principalmente por las bandas. Bayron se la puede, lo está demostrando.
En el entretiempo había ingresado el que, probablemente, sea el gran competidor de Barrera por el minutaje sub-21, Antony Henríquez, que se mostró enérgico y aún más participativo que en sus apariciones en el año pasado. Fue anulado en ocasiones por su contextura ligera, pero siempre es un jugador peligroso por la banda, y junto a Contreras pudo desbordar y sorprender.
Lo feo:
La “ceremonia” de presentación y el amistoso con precio de Liga
A casi cinco días del partido, aún me da entre risa y rabia lo que ocurrió con la (no) presentación de jugadores. Ya todo olía mal desde el principio, debido a que en los afiches y anuncios de la “Noche Celeste”, no figuraba en ningún lado un horario o itinerario para la realización de una ceremonia, ni nada por el estilo. Después, ante la duda de la misma hinchada, en las redes del CDI no se respondió a ninguna de las consultas que se generaron por esta misma situación.
Por mi parte, llegué temprano al sector de Andes para que, en caso de que ocurriese algo, dar la información a mis contertulios de esta página, pero nada. Cuando los futbolistas comenzaron el trabajo precompetitivo, comenzó la “presentación”, si es que puede ser llamada de esa forma. En la pantalla ubicada a un extremo del estadio, a la cual los LEDs se estaban apagando y prendiendo, a ratos no mostrando nada, se presentaron uno a uno los jugadores.
Nuestra querida locutora del TDC, como siempre, hizo un gran esfuerzo por darle un poco de onda a un momento lamentable que apenas logró capturar la atención de la parcialidad. La pantalla no es muy visible desde algunos rincones del estadio, la amplificación no es la mejor y el mismo ambiente de la hinchada ahogó la pobre parafernalia disponible. No hubo, como en otros años, presentación en la cancha uno por uno, no hubo tarima ni alfombra, no hubo banda en vivo, no hubo Banda del Dragón, no hubo Fernando Godoy, no hubo modelos, no hubo la Hummer de Venegas, ABSOLUTAMENTE NADA.
Dame algo por la entrada a precio de Liga de Primera que pagamos, por la cresta. Si van a cobrar por un amistoso lo que se cobra por un partido oficial, devuélveme algo a cambio. Ésta pasará a la historia como la Noche Celeste más pobre en términos de producción, y la preparada con menos cariño. La gente ha hecho sus reclamos, y sus comentarios son borrados de las redes del club. La comunicación y transparencia con el hincha no son una prioridad, y al parecer la desidia con la que fue manejada esta tradición de cada año muestra que, al menos desde arriba, este 2026 no estamos para fiestas.
No seas llamo y sigue leyendo...
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