Iquique sufrió un duro revés en su reciente encuentro frente a Coquimbo Unido, cayendo por 2-0 en un compromiso donde el planteamiento inicial prometía más, pero que terminó diluyéndose debido a la falta de frescura y una reacción que llegó demasiado tarde desde la banca.
FOTO: Prensa Club Deportes Iquique
Un planteamiento correcto que se quedó sin respuestas
Durante gran parte del cotejo, las Dragonas Celestes estuvieron haciendo un partido sumamente correcto. Con un bloque ordenado, transiciones limpias y neutralizando las principales armas ofensivas del cuadro pirata, el equipo iquiqueño competía de igual a igual con uno de los equipos animadores del campeonato, sosteniendo un trámite equilibrado que hacía prever que el esfuerzo traería recompensa. De hecho, tuvieron varias llegadas que no lograron capitalizar.
Sin embargo, a medida que avanzaba la segunda mitad, el desgaste físico comenzó a pasar factura y el partido pedía a gritos una inyección de energía para sostener la intensidad.
El factor Olea: Cambios tardíos y debacle inmediata
Nuevamente, el estratega Claudio Olea retrasó las modificaciones de manera alarmante, esperando hasta el minuto 80 para mover las piezas. El equipo pagó de inmediato el precio de no haber refrescado las líneas a tiempo: sin espacio para que las jugadoras ingresadas se asentaran en la cancha ni para que el esquema se reajustara, la estructura se desmoronó.
Tan solo un minuto después de las sustituciones, en el 81′, Coquimbo aprovechó el desajuste para abrir el marcador. Con el golpe anímico a cuestas y el reloj en contra, la respuesta fue imposible, y las locales liquidaron definitivamente el encuentro en el minuto 89 firmando el 2-0 definitivo.
Con este resultado, las Dragonas se quedan con las manos vacías y con la tarea urgente de revisar la gestión de los tiempos desde la cabina técnica, un factor que esta vez costó el partido en un abrir y cerrar de ojos. Esto debe ser corregido a la brevedad, ya que el sábado 4 de Julio visitan a Recoleta. #VamosDragonas




