Cuando el director técnico Marco Olea paró la pelota tras la inapelable goleada ante Recoleta al inicio del torneo, envió un mensaje directo y sin rodeos: este plantel no venía a cumplir, venía a superar la campaña anterior. La ambición es el motor del fútbol de elite, y estas Dragonas Celestes tienen el coraje para plantarle cara a cualquiera. Sin embargo, para que esa meta no se transforme en una quimera solitaria, el entorno, la gestión institucional y la conducción técnica deben estar a la misma altura.
Hoy en día, el fútbol femenino profesional no puede gestionarse a ciegas ni bajo el régimen del silencio. Resulta incomprensible que la cobertura periodística y el propio conocimiento del hincha tropiecen contra un muro de desinformación. Mientras otros clubes de la categoría, como Palestino, entregan información detallada de sus planteles y demuestran cómo se trabaja con estándares modernos, en Iquique la falta de una guía de medios o de partes médicos transforma el análisis en un ejercicio de adivinación. ¿Quiénes están suspendidas? ¿Qué jugadoras arrastran lesiones? Esas bajas fundamentales no deberían ser misterios de pasillo, y el panorama empeora cuando el propio DT decide no hablar con la prensa, dejando al entorno sin explicaciones en los momentos más complejos.
Ese silencio se vuelve más ruidoso cuando miramos la cancha, donde las decisiones técnicas de Olea hoy dejan muchas dudas. Sabiendo que se cuenta con un plantel corto, resulta alarmante el nulo protagonismo que se le otorga a las jóvenes promesas locales. Iquique tiene cantera, tiene jugadoras de casa listas para sumar, pero pocas veces son consideradas debido a la preocupante tendencia del técnico a realizar pocas sustituciones en los partidos. Al final, se termina sobrecargando a las mismas de siempre y se frena el crecimiento del patrimonio futbolístico del club.
La autocrítica, por supuesto, también debe tocar a la asistencia, donde el bajo apoyo de la hinchada sigue siendo una deuda histórica en una ciudad que se dice futbolera. Si bien es cierto hay algunos valientes que hacen el sacrificio de asistir a Los Verdes (lugar donde no existe locomoción colectiva) la asistencia a los partidos en el Tierra de Campeones ha sido baja. ¿Falta de promoción? ¿Falta de interés? ¿Ambas? Exigir un escenario de primera categoría requiere un compromiso real en las tribunas, no solo detrás de una pantalla.
Mejorar la campaña anterior no es una tarea que las jugadoras puedan sacar adelante solas. Se necesita que la dirigencia nivele hacia arriba la comunicación, que el cuerpo técnico abra los canales y confíe en la juventud de la región, y que la hinchada que alienta a las dragonas siga creciendo. Si queremos un equipo protagonista, empecemos por actuar como un club grande en todas sus líneas.





